El servicio de telefonía celular y la salud de las personas

Por Martinez Fazzalari, Raúl

El 26 de octubre del 2011, el Juzgado de Faltas de la localidad de Vicente López de la Provincia de Buenos Aires, a cargo de la Jueza de Faltas Dra. Marta Lakovich en la causa: "Telecom Personal S.A. s. Acta A 50287. Causa Nro. 39189", analizó dos aspectos vinculados a prestación de los servicios de telefonía celular. Uno referido a la afectación que la transmisión de las señales de radio frecuencias producen en el cuerpo humano y la otra sobre el emplazamiento de las antenas que posibilitan las comunicaciones por medio de las terminales.

El pronunciamiento cuenta y analiza detalladamente el mecanismo de prestación de los servicios de telefonía celular en nuestro país y lo que significa en la actualidad esta modalidad de las comunicaciones. Así también, analiza las competencia en la prestación del servicio (sea nacional o provincial) y los permisos requeridos para la instalación de las antenas y las jurisdicciones ya sea municipales o federal para las mismas.

A lo largo de la historia de la humanidad, tenemos innumerables ejemplos de cómo, ante el surgimiento de nuevas tecnologías, el hombre ha estado signado por el desconocimiento, el temor o las fantasías. Los descubrimientos, las conquistas de nuevos territorios, la investigación de la materia subatómica o el estudio del espacio exterior, en todas las épocas y en todas las culturas estuvo acompañada de temores a lo nuevo y de las consecuencias de su aplicación, en forma directa o indirecta para el ser humando.

Muchos descubrimientos científicos han traído temor sobre las consecuencias en la afectación a la salud del hombre. Lo invisible tiene una relación directa con el temor. Todo aquello que no podemos controlar o percibir, culturalmente al ser humano le ha causado miedo.

No es de extrañar, entonces, que el uso de la telefonía celular haya causado el mismo miedo que surgió cuando se masificó el uso de la televisión, la radio o el horno a microondas.

En la introducción, el fallo referido focaliza que los temores se remedian con la educación, la información y el estudio científico de la temática. La respuesta a los miedos o desconocimientos de la tecnología, la da la misma ciencia.

En nuestro país, la evolución del mercado de telecomunicaciones en general y de los servicios en particular como la telefonía, el servicio de acceso a Internet y la telefonía celular, han registrado un incremento considerable en los últimos años, ello debido a tres factores convergentes y complementarios entre sí: Primero, el crecimiento de las redes de conectividad, sean éstas fijas, inalámbricas, de fibra óptica o de televisión por cable. Segundo, el abaratamiento y la sofisticación de las terminales que tenemos como usuarios de estos servicios. Y por último la variedad de contenidos existentes que podemos trasmitir por ellas, contenidos que se traducen en información, actividades recreativas, aplicaciones para el trabajo y el comercio o la reducción en los costes de comunicación. Todo ello ha logrado que el servicio de la telefonía celular, registre en la actualidad cifras que superan en cantidad de líneas a la totalidad de la población de la República Argentina. Una tendencia que continuará en los próximos años según dan a conocer los más variados analistas del sector.

En el fallo se plantea una pregunta que los argumentos anteriormente explicitados la han respondido positivamente. ¿Queremos celulares? Se hace referencia al significado del uso por el conjunto de la población, como mecanismo de estudio y comunicación. Lo mismo que su aceptación en todos los sectores sociales.

Ahora bien, esta aceptación ha estado acompañada de un temor desde su el nacimiento de su prestación. Así lo refiere el pronunciamiento, que cuenta ya en el año 1997 por parte de la Secretaría de Comunicaciones que manifestó: "los campos electromagnéticos son desconocidos e imperceptibles para las personas"

Si bien la manera en que se produce la comunicación y el funcionamiento de las antenas es tratado detalladamente, considero que la explicación sobre los efectos causados en relación al cuerpo humando constituye un tópico que vale la pena detenerse.

En los últimos años, se han publicado una cantidad considerable de informes sobre los efectos de las radiaciones electromagnéticas no ionizantes. Para la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) en su informe sobre a temática, ha dicho que las radiaciones ionizantes "son ondas electromagnéticas de frecuencia extremadamente elevada que contienen energía fotónica suficiente para producir la ionización mediante la ruptura de enlaces atómicos y afectar así el estado natural de los tejidos biológicos, son éstos por ejemplo la emisiones de rayos x y rayos gama".

En cambio, las radiaciones no ionizantes, "son las radiaciones electromagnéticas que no tienen la energía suficiente para ionizar la materia, no produciendo en consecuencia afectación a los tejidos vivos. Es en general la parte del espectro radioeléctrico conformada por energía fotónica que no afecta ni puede romper los enlaces atómicos. Entre estas ondas se encuentran las de microondas, la luz infrarroja, y la luz ultravioleta, entre otras. No alterando la estructura molecular de los componentes vivos".

En relación con los efectos para la salud, se sostiene en el informe, que dentro de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud, y de acuerdo a los estudios científicos llevadas a cabo "no existen evidencias en que permitan afirmar que las emisiones de las frecuencias no ionizantes afectan la salud humana. Y en los casos comprobados cuando se excede los límites de radiaciones recomendados es el calentamiento de los tejidos, el que desaparece retirando la fuente de radiación, tal cual ocurre con cualquier fuente de calor convencional".

La Secretaría de Comunicaciones en el año 2000 aprobó por medio de la Resolución Nº 530/2000 el Estándar Nacional de Seguridad para la aplicación obligatoria de todos los sistemas de telecomunicaciones que irradian en determinadas frecuencias. En la norma se tomó como antecedentes la Resolución N° 202/95 del Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación por la cual aprobó el Estándar Nacional de Seguridad para la Exposición a radiofrecuencias comprendidas entre 100 KHz y 300 GHz. Entre los fundamentos se destaca, que ante la Comisión Nacional de Comunicaciones se hicieron diversas consultas referidas a los efectos de las radiaciones electromagnéticas producidas por las antenas y equipos de estaciones radioeléctricas. Así también, distintos municipios efectuaron presentaciones ante la CNC solicitando conocer los antecedentes regulatorios sobre la instalación de estaciones radioeléctricas, con sus correspondientes antenas y valores máximos de irradiación permisibles, a fin de conocer la afectación del mismo sobre la salud de la población.

En las frecuencias radiadas de 850 MHz (son la emitidas por los sistemas de Telefonía Celular), para especificar sobre el tema técnico, la norma ANSI/IEEE, fijó un valor máximo de densidad de potencia de 0,57 mW/cm2 en zonas de exposición al público en general. Y que el valor mencionado es ligeramente menor al que fija la Resolución N° 202/95 del Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación, siendo éstos de 0,95 mW/cm2 para 1,9 GHz y de 0,45 mW/cm2 para 850 MHz.

Por ello y como consecuencia de las mediciones realizadas hasta el presente, sobre puntos cercanos de antenas instaladas han determinado que los valores medidos son muy inferiores a los máximos establecidos por la Resolución N° 202/95 del Ministerio de Salud y Acción Social.

Por último, la resolución establece que el Estándar Nacional de Seguridad para la exposición a radiofrecuencias comprendidas entre 100 KHz y 300 GHz., conforme lo establecido en el "Manual de estándares de seguridad para la exposición a radiofrecuencias comprendidas entre 100 KHz y 300 GHz.", aprobado por el artículo 1° de la Resolución N° 202/95 ya mencionada, es obligatoria para todos los sistemas de telecomunicaciones que irradian, en frecuencias comprendidas entre 100 KHz y 300 GHz, situados en el territorio nacional.

Por último, esta norma es complementada por la resolución de la Comisión Nacional de Comunicaciones Nº 3690/2004, la que establece que los titulares de autorizaciones de estaciones radioeléctricas y los licenciatarios de estaciones de radiodifusión deberán demostrar que las radiaciones generadas por las antenas de sus estaciones no afectan a la población en el espacio circundante a las mismas. Protocolo para la evaluación de las radiaciones no ionizantes.

El fallo concluye en relación con la afectación sobre los tejidos vivos, que de acuerdo con las presentaciones y análisis pormenorizado de los hechos técnicos y médicos vinculados a la emisión de radiación provocada para la trasmisión de servicios de telefonía celular, éstos no causan ningún tipo de daño a la salud humana.

Existe luego, las consideraciones sobre las competencias del Municipio o de la Nación respecto del las autorizaciones para el emplazamiento de las antenas. Sintéticamente sobre ello, se concluye que existen dos jurisdicciones congruentes, una que es la federal y recae sobre la antena y la local respecto de la obra y soporte de la misma. Y que una vez que la misma es colocada solo es posible su retiro por parte de la Comisión Nacional de Comunicaciones.

Para finalizar, nuestro país cuenta con un mecanismo de protección legal acorde a los estándares internacionales en la materia para la protección de la salud de los habitantes en relación con las emisiones de ondas de telefonía celular. Las normas específicas así lo han receptado. Los equipos y antenas en funcionamiento están en concordancia con estos parámetros. Y como en todos los aspectos de la vida, la información y la educación para los ciudadanos son los elementos capitales en combatir el miedo y la ignorancia.



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